La soledad ya no me alcanza, la soledad es mi esperanza cuando más se le extraña. La bendición en mi vida, se llama alegría, pero me la llevan de la mano cada día a la puerta de mi guarida.
Tenía esperanzas de vida, pero un día llegué a descubrir que esa no era la salida a mi agonía, simplemente me alejaba de la realidad y me hacía suspirar con esperanzas de volar.
No era la verdadera salida a mi agonía, era una ilusión mental que había creado fuera de mi realidad, creyendo que encontraría bondad y la verdad no quería darme cuenta de lo que podría llegar.
De fuerzas me llenaron las personas, con fuerzas me levantaba a cada hora, sólo quería despertar del sueño de lo que creía una realidad. Mis amigos son mi fortaleza, mi sabiduría mi esperanza y los sueños mi meta.
Tengo lo que tanto esperé, tengo lo que tanto anhelé, tengo lo que algún día reclamé que quería poseer, LA ALEGRÍA DE VIVIR.