A veces no comprendo, a veces ya quiero salir huyendo, a veces quiero decir te quiero pero me estoy muriendo por dentro.
Tomé prestada una historia, pues la mía no era agradable a la memoria, pero esta historia deslumbraba y demostraba todo lo que por dentro me mataba.
Quiero decirte que te odio, pero no logro sentir si quiera un poquito de odio en realidad, quisiera decirte te adoro, pero temo que te alejes de mí, quisiera confesarte que contigo quiero sentir que de nuevo puedo sonreír, pero no creo poder concebir que un día tú puedas ser para mí.
Simplemente no quiero saber más de ti, quisiera alejarte de mí, aunque de mi pasado ya logre huir y no hay vínculo que me ate, pues siento que tú conmigo no eres muy feliz.
Adoro verte sonreír, pues es el alimento que necesito para vivir, más no puedo siquiera concebir que sientas una pizca de lo que yo he de sentir. Lamento y recuerdo, mi lugar siempre ha sido lejos, los bolitos siempre han de aconsejar que de lejos siempre hay lugar para uno más.
No es una actitud derrotista, es simplemente una sensación realista, me he cansado de pensar que algún día tu conmigo quieras estar, sin embargo, cada día me encargo de decirme algo que me haga regresar de ese mundo en el que no hay realidad.
Deseo un tiempo sincero para platicar como yo quiero más eso es lo que menos tengo, deseo poderte mi corazón otorgar y poderme sincerar, más eso naturalmente me ha de costar, no lo puedo negar, siento que no conozco siquiera la vida que has de llevar, y eso no me ha de gustar, desearía una hora de vida que me diga cuan maravillosa es tu vida.
Comprendería que a veces soy fría, más una vez dejo de titubear, ese hielo se vuelve calor puro y entrega su corazón a otro mundo, oficialmente, aunque no sinceramente, pretendo renunciar y, si razón alguna no llegara a encontrar, confieso he de dejar de luchar, la verdad yo cansada he de estar más no puedo negar que un besito quisiera dar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario